Planificando la Huerta de Otoño

Ya estamos a finales de agosto, el verano está dando sus últimos coletazos y eso significa que es hora de volver a trabajar en el huerto para adaptarlo al cambio de estación.

Finalizar la temporada: Hay que ir pensando en terminar de cosechar los últimos cultivos veraniegos para preparar el espacio para la temporada otoño-invierno. Quitaremos los restos vegetales de los cultivos y malezas.

Renovar el sustrato: En los sustratos de macetas, jardineras y mesas de cultivo de huertos urbanos en terrazas y balcones, es necesario añadir abono para  poder usarlo de nuevo. Tras estos duros meses de trabajo los nutrientes del suelo se habrán agotado, así que tenemos que fertilizar nuestra tierra. No hace falta cambiarla toda, solo desapelmazar y abonar para poder volver a cultivar.

Planificación de los cultivos de otoño/invierno: Ahora toca pensar qué vamos a plantar, y dónde ubicaremos los nuevos cultivos, diferenciando las semillas de siembra directa y las de semillero si no vamos a usar plantel.

Algunos cultivos otoñales: Para quienes piensen que hay pocas cosas que cultivar en este período, sabed que en otoño invierno podéis plantar: ajos (secos y tiernos), semillas de cebollas, lechuga, zanahorias, escarola, acelgas, borraja, leguminosas como guisantes y habas, coles, brócoli, coliflor, espinacas, nabos, lombarda, apio, repollo, puerros, rabanitos, rúcula y muchísimas cosas más. En breve sacaremos nuestro calendario de siembra, pero por el momento os damos algunas ideas para hacer semilleros: Brócoli, coliflor, cebolla, coles, lechuga, escarola, puerros… son algunas de las hortalizas que requieren semillero.

Cómo preparar nuestros semilleros: Bandejas de alveolos, poliespán, tarrinas de yogur, vasos de agua o café de plástico, rollos de papel… cualquier recipiente es válido para preparar semilleros. Lo importante es que tengan un buen drenaje y que no sean muy profundos.

El sustrato que utilicemos tiene que estar mullido para una buena aireación y desarrollo de la raíz. Una buena mezcla es tres partes de fibra de coco y una de humus de lombriz. También podemos cubrir la superficie con vermiculita para  mantener la humedad.

En cada semillero colocamos una semilla a una profundidad de aproximadamente el doble de su tamaño. La cubrimos con sustrato y pulverizamos con agua. Hasta que la semilla brote, es conveniente tener cubierto el semillero y favorecer así la germinación; eso sí, una vez las plantas nacen necesitan luz sin falta, para que no crezcan torcidas o se alarguen demasiado buscándola. 

Una de las tareas más delicadas en el cuidado de los semilleros es el riego. El sustrato tiene que estar siempre húmedo, nunca encharcado o seco. Por eso es mejor regar con pulverizador, o por abajo, regando la bandeja que los contiene, sobre todo hasta que la plántula haga acto de presencia, ya que con un chorro de agua la semilla podría hundirse y quedarse sin reservas antes de salir a la superficie.

Y por último, ¿Cuándo trasplantar? Lo primero que surgirán son los cotiledones, muy parecidos en cualquier planta (¡por eso es importante marcar lo que habéis sembrado en cada semillero!); más adelante salen las llamadas “hojas verdaderas”. Cuando la planta alcance el tamaño suficiente y tenga 4 o 5 pares de esas hojas verdaderas, podremos trasplantarla a su lugar definitivo.

Esperamos que esta info os haya resultado útil y si es así, ¡manos a la obra y a planificar la huerta otoñal!

Fotografías:

Foto de Noble Brahma on Unsplash

Foto de Karolina Grabowska en Pexels

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