Ideas para preparar tu huerta de primavera-verano

Diseña sobre papel o en pantalla

La primavera comienza a acercarse poco a poco y las ganas de empezar a sembrar y a pensar qué vamos a tener en nuestros balcones, terrazas o terrenos se incrementan día a día. Hay que decir que esta época es de las más productivas del año, pero eso hace que al mismo tiempo sea una de las huertas más complejas con las que nos vamos a encontrar. Ya que tenemos muchos frentes abiertos a tener en cuenta para no tener problemas a futuro.

Nosotras siempre recomendamos hacer un trabajo real de diseño del espacio en el que queremos plantar. Ya que visualizar en un papel (o el medio que prefieras) permite ser conscientes del espacio y la orientación con la que vamos a contar. Estos dos items marcarán con facilidad la elección de qué hortalizas, flores o aromáticas vamos a plantar.

Siempre es importante guardar bien estos documentos porque a futuro nos ayudarán con la rotación de cultivos (pronto hablaremos de estos en concreto). Pero además podemos repetir a futuro este diseño si nos ha funcionado o saber qué modificar para mejorarlo.

Cosas a tener muy en cuenta, cuando pensamos en qué plantar:

Tamaño de la huerta 

Evidentemente el espacio con el que contamos, definirá qué vamos a poder plantar. Un balcón puede ser un pequeño huerto sin dudarlo, en macetas, jardineras o cualquier tipo de contenedor que nos queramos preparar. Siempre sabiendo qué necesidades de espacio o sol tiene cada planta.

Por ejemplo, las espinacas exigen poco espacio y muy poco sol directo, perfecto para muchos balcones de ciudad. Pero cuidado que con temperaturas muy altas pueden espigarse.

Una sola planta de tomate necesita 20 litros en un marco de 40×40, para que las raíces se extiendan a su gusto. Y así asegurar un crecimiento idóneo para nuestra planta y más posibilidades de una buena productividad.  

Semilleros o plantel

La mayoría de semillas hortícolas de primavera y verano se deben comenzar en semilleros, sobre todo, solanáceas y cucurbitáceas. Ya que cualquier cambio brusco de temperatura puede afectar a su crecimiento. 

Se comienzan los semilleros en febrero-marzo para empezar a trasplantar cuando la planta ya alcanza unos 10-15 cms. Lo ideal sería trasplantar en mayo, ya que así nos podemos asegurar que no va a sufrir heladas. Y si queremos o podemos trasplantar antes debemos proteger el cultivo de alguna manera, para que no se vea afectado.

Si preferimos comenzar desde el plantel, tendremos que esperar, por lo menos, a finales de marzo para poder trasplantar a medida que va llegando. Pero siempre teniendo en cuenta y siendo muy cuidadosos con las temperaturas, ya que se nos pueden estropear con fríos inesperados.

Necesidades de luz y sol

La luz va a marcar y definir que podremos tener en nuestro huerto. Hay que tener clarísima la orientación en la que está nuestro espacio de cultivo, porque así podremos saber con qué horas de sol vamos a contar. Tener mínimos y máximos, ya que hay muchas plantas que son muy exigentes, como las solanáceas (tomates, berenjenas, pimientos o patatas).

En función de esto podremos reservar los lugares con más sol para unas plantas y los que tengan más sombra para otras.

Asociación de cultivos y marcos de plantación 

Este tema nos puede ayudar en muchos sentidos. Ya no solo a poder organizar bien nuestro huerto, sino para aprovechar al máximo las propiedades de unas plantas junto a otras. Y curarnos en salud para el futuro con el tema plagas y optimizar el espacio y el crecimiento.

Milpa

Una de las asociaciones más antiguas es de origen precolombina, llamada Milpa. Y hace poco, gracias a uno de nuestros talleres presenciales  nos enteramos que Milpa tiene muchos significados, entre ellos reunión, asociación, o espacio de diálogo. Esta combinación une a la perfección el maíz, la calabaza y las judías. Aunque esta asociación se puede hacer con cualquier tipo de leguminosa y cualquier tipo de cucurbitácea, es mucho mejor, para el aprovechamiento de la asociación, que usemos leguminosas de enrame (trepadoras) y cucurbitáceas de hoja grande aunque podríamos poner incluso pepino o calabacín.

El maíz aporta un tallo fuerte y alargado que va a servir de tutor a las judías. La judía aporta, principalmente, nitrógeno al suelo, cosa que va a exigir mucho la calabaza. Y la calabaza, al ser rastrera, nos ofrece un acolchado perfecto para nuestro suelo manteniendo la humedad. Ninguna va a obstaculizar el crecimiento de las otras. Se aportan nutrientes y no compiten por las mismas necesidades. Y la variedad atraerá a diferentes insectos, biodiversidad en estado puro.

Asociación Ensalada (tomate, lechuga, cebolla y albahaca):

Combinación de tomate, lechuga, cebolla (zanahoria o ajos) y albahaca. En este caso combinamos según los tamaños y dirección de crecimiento de los cultivos. En tomate aunque tiene raíces grandes no le robará el espacio a cebollas, zanahorias o ajos, que van a mucha profundidad. Las lechugas al apenas tener raíces no van a molestar. Y la albahaca, la gran compañera del tomate, ahuyentará al pulgón y a las plagas que más les gusta el tomate. O si decides usar ajo, el gran fungicida te aseguras suelos libres de hongos. 

La presencia de flores, además de aportar belleza a nuestros balcones y huertos, aportan una biodiversidad exquisita a nuestros suelos y entornos. Algunas nos ayudan a mejorar el nitrógeno o fósforo y luchar contra nemátodos, pulgón o tantas plagas más. Y además atraerán a polinizadores, que tanto necesitan nuestras hortalizas.

Rotación

Es imprescindible que realicemos rotaciones de cultivos: el objetivo es no cultivar en el mismo lugar plantas a las que ataquen las mismas plagas o enfermedades para no fomentarlas.

Se recomienda dejar pasar al menos tres años antes de volver a cultivar la misma hortaliza u hortalizas de la misma familia, en el mismo lugar. La rotación de cultivos anual sirve para controlar plagas y enfermedades que hacen su ciclo en el suelo y para mejorar el aporte de nutrientes.

Hay mucha información y tablas a este respecto. Nosotras contamos con mucho libros que te ayudarán a pensar cómo organizar tu huerta. Y seguiremos hablando poco a poco de este tema.

Sustrato y abono

El sustrato es la tierra con la que llenamos nuestros contenedores. Suele ser una mezcla de materiales que unidos, cumplen estos requisitos:

Ser esponjoso para que la planta pueda respirar. Ligero, por una cuestión de peso retención de humedad (efecto esponja) tener nutrientes. Por ello llevan ABONO

Como base del sustrato se suele usar turba o fibra de coco. Preferimos la fibra de coco porque, a pesar de que se trae desde bastante lejos, es un recurso ilimitado proveniente de un residuo. Por tanto reciclándolo, estamos usando una alternativa a la turba, que es un recurso no renovable y su extracción es poco ecológica, ya que no da tiempo a que se regenere.

Como abono, lo ideal al empezar es usar humus de lombriz. Son excrementos de lombrices y es un excelente abono orgánico, aunque también se puede usar compost, guano, estiércol…

Nosotras apostamos por la mezcla de fibra y humus, en una proporción de 3 partes de fibra por 1 de humus. Somos conservadoras con el humus porque no todas las hortalizas necesitan tanto abono. Si vamos a plantar hortalizas más exigentes, tendremos que añadir más humus a la mezcla, quizá en una proporción de 60-40.

Las hortalizas de primavera-verano son muy exigentes con el suelo. Por lo que es importante abonar cada 15 días, para asegurarnos buenos frutos.

 

Ciclos de crecimiento

Una cuestión a tener en cuenta en el tiempo que tarda una hortaliza en poder ser cosechada. Por ejemplo, la Berenjena tardará entre 8-11 semanas, después del trasplante a producir frutos. El tomate, en cambio, unas 15 semanas. Pero la planta en sí nos podrá dar frutos hasta septiembre, seguramente. Algo similar sucede con el resto de solanáceas, tienen una larga durabilidad.

También tenemos frutos u hortalizas de ciclos cortos, como puede ser el rabanito, o lechuga, espinacas o acelgas. Aunque estas últimas se pueden ir cosechando con la planta en tierra y que siga produciendo. Esta puede ser una de nuestras fuentes para el diseño del huerto. Ya que la combinación de ciclos nos permitirá tener varias cosas al mismo tiempo.

Riego

Importantísimo tema, el agua es el mecanismo que tiene la planta para absorber nutrientes del suelo. De ahí su importancia. No todas las plantas tienen las mismas necesidades de agua, por eso es importante saber qué quiere cada una, para combinarla de la mejor manera, para que a la hora de regar no estemos sufriendo.

El verano y el calor, nos obliga a tener una especial atención en este tema. Ya que la tierra se seca mucho más rápido y en macetas, a veces, tenemos que regar hasta dos veces al día. Podemos pensar también en sistemas de riego automatizados, o riegos individuales conectados a bidones u otros contenedores de agua. Pero controlar el estrés hídrico en las plantas, puede definir la supervivencia o no de nuestra planta.

 

Ahora solo tienes que planificar y empezar a disfrutar.

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