Ajo ¿por qué no medraste? Porque en San Martín no me sembraste

Así es, en el mundo de los refranes podemos encontrar de todo. Pero en lo que a agricultura se refiere, no podrían ser más ciertos. Nos ayudan a memorizar formas y tiempos de siembra. Y el ajo tiene un sin fin de dichos populares que nos hablan de sus usos y de cuando hay que ponerlos en tierra. La fecha de San Martín, 11 de noviembre, marca un antes y un después en la siembra del ajo.

El ajo es uno de los cultivos más fáciles del huerto, y perfecto para tener también en macetas o terrazas ya que no ocupan mucho espacio. Para plantar ajos no necesitamos semillas, sino que con los mismos dientes de la cabeza de ajos podemos multiplicar nuestra cosecha de ajos. En nuestra tienda podrás encontrar ajos de siembra por mallas o por unidades.

Para comenzar hay que tener muy claro el lugar donde vamos a querer cultivarlos, ya que son de siembra directa y tardan entre 7 y 9 meses en estar listos para cosechar.

Espacio

Lo bueno de los ajos es que necesitamos muy poco espacio por diente. Unos 3 litros, o sea una maceta de 20 centímetros te podría servir. Pero necesitarás una profundidad de unos 20 o 25 centímetros si quieres producir cabezas de ajos, con una separación de unos 10 centímetros entre diente y diente.

También existe una opción que es producir ajetes o ajos tiernos con los dientes de ajo. Solo tienes que plantarlos más profundos y con una separación de unos 5 centímetros entre sí. Y al cabo de unos 2 o 3 meses podrás recolectarlos.

Ciclos y exigencias

El ajo no exige demasiados cuidados. No requiere mucho abono, ni riego, pero sí exige pleno sol. Eso sí, debemos esperar varios meses para poder cosecharlos, como ya dijimos, igual nos toca esperar hasta el verano. Por lo que hay que tener mucha paciencia para recolectarlos, pero no nos exigirán mucho de nuestro tiempo.

Incompatibilidades

Muy importante la incompatibilidad entre las leguminosas y los ajos. Las leguminosas (habas, judías, garbanzos y lentejas) viven en simbiosis con unas bacterias alojadas en sus raíces, las cuales son capaces de fijar nitrógeno al suelo. El ajo, con sus propiedades bactericidas, afecta a esta simbiosis, limitando el crecimiento de las leguminosas. Por lo que es conveniente no plantarlas juntas.

Siembra

Al igual que los bulbos, los ajos se plantan a una profundidad de dos veces su tamaño y con la punta hacia arriba.

Noviembre es el mes ideal para sembrarlos, Se puede alargar la siembra hasta diciembre, pero es posible que no lleguen al tamaño deseado.

Hay que estar atentos a la aparición del tallo de la flor, que habrá que cortar, para que el crecimiento de la planta sea el conveniente. Lo bueno es que los tallos de ajo se pueden comer. Cuando la planta comience a secarse un poco conviene anudar las hojas para mejorar el tamaño de las cabezas.

 

Manos a la obra y ¡feliz siembra!

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